Los ferreteros te venden cualquier cosa
Jueves, 13 Noviembre, 2008
Hoy leyendo un post de Bugman me he acordado de una experiencia sobrenatural que tuve con un ferretero.
Era invierno y el fin de semana apuntaba nieve e íbamos a salir de viaje. Habíamos comprado un coche en primavera y claro nos faltaban las cadenas para por si acaso. Yo que no sabía dónde se compraban esas cosas, me decidí a ir a la ferretería del barrio (habían abierto una nueva, muy moderna y grande). Cuando me tocó el turno hice mi peteción “Hola, quería unas cadenas para el coche” y el ferretero que juro que no creo que me estuviera tomando el pelo, me lleva hasta unos ovillos de cadenas de diferentes tamaños y me pregunta cuántos metros quiero y de qué grosor.
Yo que no sé mucho de coches pero que no me cuadraba el sistema, ya que alguna vez había visto alguna por la tele y era más una malla que cadenas a granel, le volví a repetir lo que quería porque igual no me había entendido bien pero con la vocecilla baja empezando a temer el momento vergonzoso que tuve que pasar.
El buen hombre un poco extrañado me pregunta “pero las quieres para dentro o para fuera del coche”. Francamente, no se me ocurre ninguna situación que requiera llevar cadenas por dentro del coche pero teniendo en cuenta mi ignorancia decidí seguirle el juego y decirle cada vez más bajito que para fuera que eran para las ruedas. Pues el hombre empeñado, escogió un calibre de cadena y me pregunta “con 5 metros tendrás suficiente?”. Yo que de ninguna manera pensaba llevarme las cadenas le volví a intentar explicar que eran para las ruedas del coche para la nieve. Ahí el hombre pareció entenderme pero no muy convencido todavía seguía midiendo los mentros y me dijo que de eso no tenía.
De verdad que no pensé que podría necesitar tanta explicación unas simples cadenas para el coche. Lo peor de todo es que en la ferretería había más gente y nadie me echó una mano. Al final, me fui humillada por pedir un producto que no corresponde con el establecimiento pero supongo que eso fue mejor que llegar a casa con 5 metros de cadenas y enseñarselas a mi marido.
Por cierto la foto es de la ferretería en cuestión.
Antes de venir a vivir a Aranda me preocupaba el tema de la guardería, qué pasaba si llegaba y no había plazas? como pasa en Legazpi habiendo 4 escuelas infantiles a tiro de piedra.
Cada vez que voy a la peluquería voy con intención de cambiar un poco de aspecto y con la firme determinación de que me saquen flequillo y al final acabo saliendo con el mismo corte de siempre. ¿Qué es lo que pasa diréis? pues cuando te sientas en la silla con el pelo lavado, la peluquera con tijera en mano te pregunta qué quieres hacerte, yo muy convencida el digo que quiero que me saque flequillo pero que sea larguito (no me gustan esos flequillos que no llegan ni a mitad de la frente) a lo que la peluquera me dice que eso no puede ser que el flequillo tiene que ser cortito. A mi me entra el pavor de pensar que me va a dejar con el flequillo de Ainhoa antes de entra en OT y le digo que no.
Hoy he ido a la compra. Desde que llegué a Madrid he tenido siempre un problema y es que no sé como se pide el lomo en la carnicería. En Bilbao yo pedía tajadas pero no sé por qué aquí me resultaba demasiado bruto. Un día creo que oí a alguien que pedía cintas de lomo, así que desde entonces ha sido así como las he pedido. ¿Qué pasa entonces? pues que hoy he ido a la carnicería habitual y el carnicero me ha dicho “serán 6 filetes de lomo, una cinta es la pieza entera” y me he avergonzado y lo siguiente que he pedido lo he dicho con voz muy bajita y el carnicero ha tenido que repetirlo para asegurarse de haberlo oído bien. Como me ha sentado mal la corrección (el tono ha sido un poco ridiculizante), he pedido todo en el mismo tono que apenas me oía para fastidiar. Qué mala soy eh!